Marías
En casa somos cuatro mujeres; mamá, mis dos hermanas mayores y yo. Mamá se llama Esther y aunque no recuerdo de donde viene ese nombre, lo que si no olvido es que traducido al castellano es María. Cada una de mis hermanas y también yo, tenemos tres nombres entre los cuales indefectiblemente está María.
A veces, cuando alguna tiene un amigo que quiere solo para ella, debe cuidarse de llevarlo mucho a casa, por que en una de esas no vuelve a salir y pasa a formar parte de la colección de amigos de la familia. Después de eso, podremos encontrar al susodicho en cualquier momento en casa y cada vez con una razón diferente. Va ha hablar con una, o a invitar a salir a otra, o tal vez a jugar algún juego de mesa con todas.
Cuando uno de estos amigos de la familia llama por teléfono, pocas veces estamos seguras de con quien realmente quería hablar, pues dura al teléfono al menos una hora sin dejar de hablar de con una de nosotras, a menos, claro, que esta no esté en casa, en cuyo caso le mandará muchos saludos con las otras.
Diego, es uno de estos amigos de la familia. La encargada de esta adquisición fue la mayor de mis hermanas. Diego, en repetidas ocasiones, ha intentando conquistar a alguna de nosotras (excluyendo, por supuesto, de este asunto a mamá) siempre sin éxito, por lo que una tarde llegó a casa con un regalo para todas. Cuando abrimos el paquete, vimos unas lindas mamushkas adentro, pero Diego dijo que no eran mamushakas. Que estás, eran Marías, y eran para nosotras por ser sus muñequitas de la suerte. Desde entonces, Diego ha desistido de la idea de conquistar a alguna, por que ya no sabe por quien decidirse, así que ha optado por llamar a mamá, La Triple-suegra.
Ahora en cada parte de la casa tenemos una de estás Marías, y cuando algún visitante llega y llama a una de las muñequitas mamushka, prontamente lo sacamos de su error y le explicamos que no son mamushkas sino Marías, por que no son muñecas de nosotras, sino nosotras en muñecas.