domingo, 15 de junio de 2008

Todo un tema

Desde hace varios días he tenido muchas ganas de escribir, alguna cosa, no importa qué. Entonces salgo de casa y varios sucesos en el día parecen ser un buen motivo para escribir, pero cuando regreso y enciendo el computador, la imaginación parece desaparecer. Por más que trato de acordarme, no logro traer a mi mente aquella buena idea que tuve mientras cruzaba el puente camino a la universidad o mientras tomaba un tinto en la cafetería. Esas buenas ideas por lo general resultan de experiencias personales o de gente cercana y muy rara vez son producto total de la imaginación. Así que me pregunto como hace Ángeles Mastreta para escribir todo un libro de ‘maridos’ ficticios, o si acaso es posible que hayan sido reales... bah! No creo que lo sean, así como tampoco creo que Benedetti haya quedado viudo tantas veces como cuentos sobre eso ha escrito.

Pero yo sigo pegada a mi parte de realidad, a mi personaje en el cuento. Me cuesta trabajo innovar, arriesgarme. Hace un par de semanas, cuando mi hermana y yo tomábamos en un restaurante un delicioso yogurt de maracuyá y fresa (que por cierto me lo había dado a probar mi hermano meses antes, y que yo con mi cara de incredulidad frente a tal revuelto finalmente había accedido a tomar) le comentaba a ella la admiración que profeso a la gente arriesgada, pues yo jamás habría mezclado tales frutas, de hecho, ni siquiera habría tenido el valor de probarlas de no ser por mi hermano, y hay que ver del manjar del que me habría privado!

Yo mientras tanto sigo buscando un tema para escribir y preguntándome si en realidad es posible que a Ortuño su padre le rentara un puta cuando tenía nueve años, o si era cierto que la tía de Cortázar tenía miedo de caerse de espaldas.

1 comentario:

Josefa dijo...

Libreta de apuntes... yo no es que ande publicando mucho, pero la solución a tu problema es una libreta de bolsillo para tomar apuntes de lo que se te ocurre


... y por supuesto un lápiz :P